13 noviembre, 2006

Trombón

- ¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Y Magdalena pensó en lo natural que se oía el vanidoso tuteo en palabras de Abrahám.

- Sí -dijo ella- me acordé de algo, de alguien, de un lugar, hace muchos años ya.
- ¿Es la música?
- Sí - Y lo miró; fijó los ojos en la corbata azul opaca- además -y cerró sus manos- sé que vas a acabar con todo esto.

Y fumó, inhalo hondo y demoró en botar la delgada hilera humeante, que rápidamente se sumó al decorado gris en el cielo del local.

04 octubre, 2006

Fuimos

Luego vino todo lo que nunca está de sobra: "hace años que no veía uno de esos encendedores (...) ¿puedo caminar con Ud.? (...) permítame Srta. (...) no, aún no me ha dicho su nombre..."
Tras la barra el cantinero calvo preparaba el pedido. Los bares a esa hora comenzaban recién a abrir, los faroles, a encenderse.
El primer tango que sonó la distrajo. Ya lo había oído antes, hace años, hace 10 años; lejos de Cádiz, de Génova, de Belgrado y de Nizza.
Tampoco en Buenos Aires.
Y Magdalena pensó que estaba mal, que no debía estar allí, con ese hombre, que no conocía. Pensó que no debió jamás partir, que ese tango allí era una señal, que debía dejar de usar tacones y volver, regresar a esa calle, al perro de la esquina, pedirlo nuevamente: "No me dejes sola".

Pero era solamente un resplandor, ya era tarde, y lo sabía;
- "Vete" -le decía él en Octubre sobre el muelle- "no me quieras más."

02 octubre, 2006

3 libras

Dosmil pesos sobre la mesa; el abrigo enganchado en el antebrazo izquierdo, la libreta al bolsillo trasero del pantalón, la pluma a la solapa.
Caminó en la misma dirección siguiendo la pista del sombrero verde.
"Judith, Magdalena, Rosa; Judith, Magdalena, Rosa; Judith, Magdalena, Rosa"
Sí, Abraham no lo olvidaría, ése era el orden, y mientras avanzaba tras la chica repetía los nombres, casi como una oración, una plegaria, una arenga a sí mismo.
Dónde lo haría esta vez, cómo sería su presentación, cómo iba a olvidarla, eso era secundario, lo importante, lo realmente importante, era no perderla de vista, marcar el paso, respirar acompasado, alcanzar un cigarrillo y

-Srta.? Buenas tardes, disculpe ¿Tiene fuego?

01 octubre, 2006

Desde Sorbet.

Abraham estaba ahí, donde siempre, tras el vidrio sucio en la cafetería más antigua del lugar: "Sorbet". Ahí leía el diario y anotaba quizás que cosas en una libreta amarillenta. Entonces era martes, cerca de las seis de la tarde. Usaba una pluma azul y garabateaba frases cortas, hasta que la vió.
Magdalena salía de la barbería de su padre; usaba el gran sombrero verde y sonreía. Mientras tanto, avanzaba hacia el Oeste por la vereda Norte y repetía en silenco - "No maldigas Magdalena, no maldigas..."

30 septiembre, 2006

Sospechoso

-¿Cuál es el nombre del sospechoso?
-¿Para qué?
-Necesito tomar nota de todo, de los datos, los indicios. Lo que sea.
-Abraham...
-¿Y su apellido?
-Casablanca; Abraham Casablanca.
-¿Por qué sospecha del Sr. Casablanca?
-¿Por qué trata de disimular el disgusto ante su nombre?
-¿Por qué sospecha del Sr. Casablanca?